El cielo es el lienzo en el que vemos los procesos más energéticos del Universo. Las estrellas son soles, masas de gases (esencialmente hidrógeno) en las que cada poco estalla una bomba termonuclear. En la Tierra queremos una fusión nuclear suave y controlada, pero en las estrellas no hay control alguno: los procesos son salvajes. Estrellas hay en Universo para todos los gustos: desde enanas rojas que se convierten en azules a gigantes rojas a estrellas de neutrones, y demás. Las estrellas evolucionan: Lentamente o muy deprisa. Crecen, decrecen, se comprimen en agujeros negros, estallan en novas y supernovas.
Las energías en una estrella son de varios tipos pero las más importantes son la gravitatoria y la de la fusión nuclear. Según va produciéndose la fusión a lo largo de millones de años la materia de la estrella se va haciendo más densa: El hidrógeno atómico de masa 1 pasa a helio atómico de masa 4, y de ahí al resto de los elementos cada vez de mayor masa en espacios cada vez más reducidos, pues se concentran en el interior de la estrella apelmazándose por gravedad en volúmenes pequeños. Esta acumulación genera atracción gravitatoria de los gases (hidrógeno esencialmente) hacia el centro.

Las estrellas retienen gases en sus núcleos

En la Tierra, la atracción es pequeña, de manera que el hidrógeno gaseoso ha volado fuera de la atmósfera hace ya mucho tiempo. Pero en las estrellas los gases quedan retenidos alrededor de sus núcleos. Estos gases tienen energías suficientes para que sus átomos se unan entre sí, cuando se encuentran, lo cual es raro, pues las atmósferas estelares son extremadamente tenues. Pero cuando se encuentran bajo la fuerza de la gravedad se unen entre sí, y se produce un estallido a modo de las bombas de hidrógeno que han hecho estallar los seres humanos. Las fuerzas nucleares son inmensas en espacios pequeños, pero las fuerzas gravitatorias, que son extremadamente minúsculas en esos espacios, son equivalentes a las nucleares cuando la materia se acumula en cantidades ingentes.
En las estrellas tenemos los mismos conflictos que en las sociedades humanas: Las fuerza de atracción y las de repulsión. Durante mucho tiempo (millones a miles de millones de años) en las estrellas se mantiene el equilibrio: El hidrógeno se fusiona para formar Helio, y el Helio avanza hacia los elementos de mayor masa del Sistema Periódico, y las reacciones de fusión aceleran a los electrones del gas de la esfera que radia energía en forma de radiación electromagnética, en ondas similares a las de la radio y la televisión, unas veces en el infrarrojo, otras como luz visible, otras, en fin, como rayos X, y radiación gamma. Las ondas son todas ondulaciones de los campos eléctrico y magnético que llenan el espacio, y se distinguen solo por la distancia entre sus máximos, como en las olas del mar: Hay olas cuya distancia entre máximos es de 4 metros, otras de 40.

Colapso gravitacional

A veces el equilibrio lleva a una desaparición de la fusión nuclear y la estrella deja de serlo, y se convierte en un trozo de roca espacial: La estrella muera suavemente, sin escándalo, sin hacer ruido: Se va yendo como se le va la vida a una persona ya mayor y delicada.
Pero otras veces la cantidad de materia densa acumulada en el núcleo de la estrella es tal que la fuerza de la gravedad hace que el resto de la materia de la misma implosione hacia el centro, o en estrellas binarias, una de ellas atrae bruscamente a la otra que al unirse a ella aumenta de tal modo la fuerza gravitatoria del núcleo aumentado que esta fuerza dispara una reacción de fusión nuclear en cadena.
En la implosión o colapso gravitacional, la materia del núcleo puede comprimirse tanto en un tiempo muy pequeño que la energía liberada genera la explosión violenta de las capas externas al núcleo comprimido, o no lo suficiente, entonces se forman estrellas de neutrones o quizás agujeros negros.
Fuente: El Mundo