Tras un breve proceso judicial, el Tribunal integrado por los jueces Patricia Reyes, Stella Eizmendi y Marcela Pérez Bogado resolvió condenar a Freddy García por el homicidio “criminis causae” del enfermero de Gan Gan, Miguel Aguilera. “Programó previamente el hecho”, indicaron por unanimidad las juezas.
Aguilera había sido asesinado el pasado 30 de abril, en la meseta central de Chubut. Su cuerpo fue encontrado escondido dentro de una alcantarilla a la vera de la Ruta 1, y tanto su camioneta, con la patente cambiada, como así también su celular, fueron hallados en poder de García.
Este último fue detenido a los pocos días del crimen y, en una de las más recientes audiencias del juicio, reconoció ser el autor del homicidio del enfermero, cuando este lo acercaba hasta el cruce de ruta desde la localidad de la meseta.
“Cuando le di el primer puntazo me asusté y no sabía qué hacer, y lo único que se me ocurrió fue agarrar la camioneta e irme para Trelew”, sostuvo en un tramo de su declaración.
La causa estuvo a cargo del fiscal Alex Williams y el abogado querellante Carlos Villada, quien representó a la familia de la víctima.

La condena

En este contexto, García fue declarado autor penalmente responsable del delito de “homicidio criminis causae”, del cual el Código Penal prevé en su artículo 80 inciso 7 “reclusión perpetua o prisión perpetua” al que matare “para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito”.
La lectura a la parte resolutiva del fallo se realizó a las 10:30 horas del lunes, en la Sala de Audiencias de los Tribunales de Puerto Madryn, y la audiencia de “cesura de pena”, donde las partes pedirán la pena, será, a pedido de la defensa, el próximo martes 21 a las nueve de la mañana.

“Estoy sumamente arrepentido”

En su primera declaración oficial, el acusado había reconocido, abiertamente, ser el autor del crimen de Aguilera, a quien asesinó de varias puñaladas. “Más que nada, primero le quería pedir disculpas a la familia por lo que hice; estoy sumamente arrepentido, yo nunca hice nada como esto en mi vida, nunca tuve antecedentes, es la primera vez que cometo algo así, que me disculpen por esto”, manifestó, agregando que “yo no sabía, me perdí, en ningún momento tenía pensado hacer nada como eso, nunca quise lastimar a nadie”, durante la etapa final del juicio que comenzó hace dos semanas.
“Todo arrancó cuando yo le pedí si me podía acercar y me dijo que sí; me pasó a buscar por el taller y en el trayecto me decía por qué lo ‘cagaban’ en el arreglo de la camioneta, me decía que no teníamos que hacer eso, que la gente era buena”, continuó, añadiendo que “yo le dije que no tenía nada que ver, así que en el trayecto empezamos a discutir y él dijo que me baje, así que me bajé y empezamos a discutir abajo y, en un momento, pasó lo que pasó; cuando le di el primer puntazo, me asusté y no sabía qué hacer, y lo único que se me ocurrió fue agarrar la camioneta e irme para Trelew”, relató.
Seguidamente, “le cambié la chapa patente y le puse la chapa esa, que me disculpen por el mal que le causé a toda la familia. La estoy pasando muy mal”, finalizó y decidió no responder preguntas.