En el marco del último anuncio realizado por el Gobierno Nacional acerca de “la quita del impuesto de un 35 por ciento a computadoras, notebooks y tablets importadas”, comerciantes de distintas cadenas de electrodomésticos aseguraron que “la medida llevará a mejores precios y surtido, lo que ayudará a dar más accesibilidad a variadas marcas”.
Por su parte, los fabricantes aseveraron que esta medida será perjudicial para el personal capacitado, ingenieros electrónicos formados, y plantas equipadas, que afecta a más de 10.000 personas, ya que “el costo de fabricación es sólo el 4 por ciento del precio final; en el medio hay impuestos, costo de componentes, financiación, comercialización y logística, que es carísima”.

En Puerto Madryn

En este contexto, comerciantes de la ciudad de Puerto Madryn, se mostraron preocupados por esta medida y agregaron: “nos vemos en medio de una incertidumbre, ya que esta medida debería comenzar a aplicarse en estos meses pero los proveedores aún nos venden a los mismos precios que en diciembre del año pasado, por lo que nosotros dependemos de que se apliquen los valores de igual manera para todos, porque nos sería imposible vender a los precios que el Gobierno pone, si los proveedores no aplican la misma baja de valores”.
“Nuestro rubro es una cadena. Los fabricantes, los proveedores y el último eslabón, nosotros, los comerciantes, antes de que el producto esté en manos del comprador”, remarcaron los comerciantes. Por esta razón, “es muy importante que se respete lo establecido de igual manera para todos y así, se podrá cumplir con la baja de los precios de las notebooks locales para enfrentar la eliminación de aranceles para importar”, afirmaron.
Asimismo, agregaron: “no creemos que los productos del exterior sean más baratos en el marzo como ellos están pensando, porque ya hubo bajas de valores; pero de igual manera deberemos hacer más promociones para no perder clientes”.
A su vez, los comerciantes de Madryn puntualizaron: “pese a las sospechas de sobreprecios y cartelización, el gobierno eligió mantener a las proveedoras nacionales durante este año que recién empieza ya que lo que quiere hacer es darle un 10 por ciento del negocio a los proveedores extranjeros con el objetivo de que los locales bajen aún más sus precios”.

Apertura de importaciones

En octubre del año pasado, el Gobierno informó que desde este año eliminará los aranceles que se pagan para importar computadoras con el objetivo de abaratar los productos informáticos, que según su criterio, afectan toda la marcha de la economía y la innovación productiva.
El resultado fue inmediato. Los fabricantes locales de notebooks sostienen que “después de que se publicó esa información, las grandes cadenas de electrodomésticos, como Garbarino, Frávega o Musimundo, les pidieron inmediatamente un descuento sobre los precios de venta para trasladarles el beneficio a los consumidores”.
Con el cambio de gobierno, en diciembre de 2015, se abrió la puerta a las importaciones, que antes estaba completamente cerrada. De acuerdo con datos que maneja el sector, el mercado de notebooks en 2016 fue de unas 400.000 unidades. Según una productora local, el 35 por ciento fue traído del exterior, con un pico de importación en los primeros meses del año pasado, que luego disminuyó.
En forma paralela, los fabricantes locales continuaron produciendo equipos, algo que condujo a una indigestión de oferta para un apetito diezmado. Es que del otro lado del mostrador no había muchos compradores, debido a que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, sumada a la incertidumbre que despertó el estancamiento de la economía, retrajo la demanda.

Rebaja en los precios

El anuncio de la quita del impuesto de 35 por ciento a computadoras, notebooks y tablets importadas impulsó una fuerte baja de los precios de productos nacionales, a costa del margen de los propios fabricantes, para poder seguir vendiendo. Esto, en un contexto donde ya habían reducido los precios por la caída de la demanda, ante un gran stock que ingresó en el primer semestre por la autorización de DJAI atrasadas en diciembre pasado.
A modo de ejemplo, las cadenas de electrodomésticos mostraron los valores de una notebook con procesador Pentium traída del exterior que oscila entre unos 9 mil pesos. Esa cifra está 5000 pesos por debajo de los 14 mil pesos que costaba en mayo del año pasado, mostrando una diferencia de casi un 36 por ciento menos.
Mientras que los productos fabricados en el país se corroboró una tendencia similar. La misma máquina costaba 13 mil pesos en mayo de 2016. Quien vaya a comprarla hoy la conseguirá por un 30 por ciento menos, sin tener en cuenta las promociones que se puedan sumar a los productos en esa cadena.
Los números y los porcentajes pueden tener mínimas variaciones entre marcas y casas de electrodomésticos, pero la tendencia es la misma. La baja de precios se aplicó sin discriminación entre empresas con producción local o fuera del país. Entre las marcas que se fabrican en la Argentina se encuentran empresas como BGH o Compaq, mientras que HP, Samsung y Lenovo son jugadores internacionales importantes.
“Con el rumor en septiembre de que se quitaría el arancel en enero, las marcas bajaron en octubre los precios un promedio de 20 por ciento; y luego siguieron bajando, tanto de marcas nacionales como las globales, que se fabrican en el país. Por eso creo que desde marzo los precios serán similares, pero con más variedad de productos. Si hoy de una marca internacional había tres, habrá seis o siete”, detalló uno de los comerciantes.
Según los productores locales, los valores actuales son “inviables” para sostener la economía del sector y encontrarán un nivel adecuado en los próximos meses.De todas maneras, pese al desplome, los precios aún no cayeron tanto como espera el Gobierno, que prometió aplicar la eliminación de aranceles en marzo próximo.
Según el cálculo oficial, desde abril las computadoras deberían costar 50 por ciento menos que antes del anuncio. De esa manera, sostienen, alcanzarían los precios de Chile, adonde se dirigen semanalmente miles de argentinos para comprar equipos más baratos.
Una comparación breve entre valores de ambos países muestra que del otro lado de la Cordillera los precios aún hoy son menores. Por caso, una notebook con procesador I3 se consigue, sin ninguna promoción, por unos 9 mil pesos en Chile, un 77 por ciento de los 12 mil pesos que cuesta en Argentina.

Caída en las ventas

En este sentido, comerciantes afirmaron que “ya se realizaron grandes promociones para bajar stocks, de cara al ingreso de productos importados sin arancel, y se seguirán haciendo. La medida llevará a mejores precios y surtido, eso ayudará a dar más accesibilidad a variadas marcas” y prosiguieron: “esperamos también que se traduzca en una mayor demanda, por el atractivo de más modelos”.
Según las cifras dadas a conocer por GfKRetail&Technology, entre enero y septiembre, la venta de notebooks se redujo 22 por ciento. En 2015, ya habían caído un 13 por ciento, en parte por una tendencia mundial y, también, por la fuerte diferencia de precios con las tablets, que impulsó la demanda de estas últimas, a tal punto de que en la Argentina aportan el 70 por ciento de la venta de computadoras, frente a un promedio que no llega al 55 por ciento en la región, explicó Ana Carattino, project manager de IT de GfK. “Hubo una baja muy fuerte de precio, sobre todo en marcas nacionales; no les queda otra”.
Resignaron mucho margen, algunos incluso hasta llegaron a perder dinero. No creo que puedan ofrecer productos más baratos, ya que apenas les cierran los números. Sí habrá más competidores, modelos y computadoras especiales que antes no había, como ultrabookso para gamers”, agregó.
Un modelo de una marca nacional bajó de 10.000 a 6500 pesos, a costa de margen o a pérdida. A los fabricantes les costó mucho dinero, pero mostraron al consumidor que hay precios más bajos para comprar ahora, no tienen que esperar a marzo. Y la demanda reaccionó; desde octubre creció entre 15 y 20 por ciento, según revelaron los comerciantes.
Los más afectados son los fabricantes, que resignaron margen y que con los costos locales, dicen, no se puede competir con importados sin arancel. “Estamos muy preocupados; para no resignar empleo, ofrecimos al Gobierno bajar los precios, a un equilibro entre Chile y Brasil, porque con la estructura de costos del país no se puede vender a igual precio de importados. Por eso tampoco los importados costarán como en Chile. Pero no nos tuvieron en cuenta”, advirtieron los fabricantes.
Debido a estas modificaciones y a fin de anticiparse al futuro encarecimiento de los productos tecnológicos, los consumidores se volcaron a renovar masivamente sus notebooks, lo que deprimió aún más la demanda el año pasado.