Durante el año 2016, el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral que estudia la salud de esta especie registró sólo 16 ballenas muertas en Península Valdés y alrededores. Este es el número más bajo de ballenas varadas muertas de los últimos 10 años. En paralelo, los relevamientos aéreos mostraron un número menor de animales vivos en la zona, en coincidencia con lo observado en otras áreas de cría, como Brasil y Sudáfrica.
El número de ballenas muertas presenta variaciones muy marcadas entre años, en algunos años murieron 100 ballenas o más, como en 2008 y 2012, mientras que en otros años los niveles de mortalidad fueron mucho menores, como en 2004, 2006 y en la temporada de cría 2016 que acaba de finalizar.

Los números

El médico veterinario Matías Di Martino, coordinador de las actividades de campo del Programa, describe así los hallazgos de la temporada: “Siguiendo un patrón similar al de años anteriores pero más marcado aun, en 2016 el número de varamientos fue muy diferente en las distintas zonas de cría de Península Valdés. Fue significativamente mayor en el Golfo Nuevo, donde se encontraron 13 ballenas muertas (87%), mientras que sólo dos ballenas murieron en el Golfo San José (13%) y una en el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro. Los animales varados fueron nueve hembras, seis machos y un animal cuyo sexo no pudo determinarse por el avanzado grado de descomposición en que se halló. Al igual que en los años anteriores, la mayor proporción de animales que murieron fueron crías (88% del total de ballenas muertas), además de una ballena juvenil y una adulta.”
Por su parte, la doctora Marcela Uhart, investigadora de la Universidad de California, Davis y co-directora del Programa, destacó que “continuar con este monitoreo sistemático es clave para conocer más sobre el estado de salud de las ballenas y el océano que habitan. Con 14 años ininterrumpidos de trabajo tenemos ahora una valiosísima base de datos y muestras que nos permiten evaluar cambios y tendencias desde una perspectiva temporal y biológica más relevante. Por ejemplo, la información acumulada por más de una década nos permite comparar años de mayor y menor mortalidad, así como analizar la influencia de factores ambientales cambiantes como la temperatura o disponibilidad de alimento en el mar, entre otros. Por ello valoramos tanto el apoyo de la comunidad en la zona, ya que nos ha permitido fortalecer el programa cada año, contribuyendo a que entre todos continuemos aprendiendo sobre la salud de las ballenas que nos visitan.”

Crecimiento de la población

No todas las ballenas de la población vienen a Península Valdés cada año, por lo que el número de ballenas que visitan la zona durante la época reproductiva (de mayo a diciembre) muestra oscilaciones importantes entre temporadas. El doctor Mariano Sironi, director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y co-director del Programa, explicó: “Estos cambios son normales, con años en los que hay más y años en los que hay menos ballenas en el área, si bien la población en su conjunto sigue creciendo. Por ejemplo, en los años 2013 y 2014 durante los relevamientos aéreos de foto identificación del Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance registramos el mayor número de ballenas en más de cuarenta años, superando los 700 individuos. Sin embargo, en 2015 y 2016 este número se redujo, aunque esta reducción puede ser temporaria.”
Estas observaciones coinciden con lo reportado por investigadores del Centro Nacional Patagónico (Cenpat-CONICET) de Puerto Madryn, quienes contaron menos ballenas en Península Valdés en 2016 en comparación con años anteriores y registraron cambios en la distribución de las ballenas a lo largo de la costa argentina.
El menor número de ballenas contadas no fue exclusivo de Península Valdés; coincidentemente, investigadores que estudian la misma especie en el sur de Brasil y en Sudáfrica registraron una reducción similar. En Brasil se observaron menos ballenas en los últimos dos años, aunque oscilaciones parecidas se habían registrado en temporadas previas, con posteriores aumentos del número de ballenas. El caso de Sudáfrica es particularmente interesante para la comparación, ya que esa población de ballenas francas y la de Península Valdés tienen tamaños similares. En años anteriores los investigadores registraron más de 300 crías por año en Sudáfrica, mientras que en 2015 observaron sólo 150 y en 2016 apenas 60 ballenatos fueron contados durante los relevamientos aéreos de foto identificación en las costas sudafricanas.

Acerca del Programa de Monitoreo

El Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral es un proyecto científico que llevan adelante organizaciones de la sociedad civil y universidades desde el año 2003 para estudiar el estado de salud de las ballenas de Península Valdés.
A través del compromiso de las organizaciones de la sociedad civil Instituto de Conservación de Ballenas, Ocean Alliance, Wildlife Conservation Society, Fundación Patagonia Natural y las universidades de California, Davis, y Utah, en el año 2003 se inició el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, con el objeto de monitorear el estado de salud y conocer las causas de mortalidad de las ballenas francas de Península Valdés en Chubut, Argentina. Catorce años de trabajo ininterrumpido denotan la experiencia e importancia del monitoreo de salud de las ballenas en el largo plazo. El Programa cuenta con el apoyo de instituciones gubernamentales como la Subsecretaría de Turismo y Áreas Protegidas, la Dirección de Flora y Fauna Silvestre de Chubut, la Administración del Área Natural Protegida Península Valdés, Prefectura Naval Argentina y la Armada Argentina.
Desde su inicio, los investigadores del Programa han estudiado 753 ballenas francas muertas en Península Valdés y alrededores, y han colectado más de 7000 muestras de diferentes tejidos y órganos, generando la base de datos y de muestras biomédicas más completa que existe para esta especie en el mundo. A través de exámenes forenses, veterinarios y biólogos investigan sobre enfermedades infecciosas, presencia y posibles efectos de biotoxinas y contaminantes, estado nutricional, dieta, genética, y los efectos de las actividades humanas sobre la salud de las ballenas. Esta información es brindada a las autoridades de gobierno provincial y nacional, contribuyendo así con la conservación de esta especie emblemática del Mar Argentino.

Red de Informantes Voluntarios

El éxito del Programa depende en gran medida de la capacidad de detección temprana de animales muertos en las playas que permitan colectar muestras biomédicas en adecuado estado de conservación para su análisis. Por ello, un elemento esencial es la Red de Informantes Voluntarios que a lo largo de todos estos años ha reportado la mayoría de los ejemplares analizados. Esta Red está integrada por guardafaunas, pescadores, pobladores, prestadores de avistaje de ballenas, de buceo, y turismo, navegantes, aviadores y otros. Para complementar los avisos de la Red, el Programa realiza relevamientos sistemáticos por tierra en áreas de concentración de varamientos en ambos golfos y por aire a lo largo de todo el perímetro de Península Valdés para hallar animales muertos en los sitios más inaccesibles.
La mayor limitante para evaluar el estado sanitario e intentar determinar la causa de muerte de las ballenas varadas es la rápida descomposición de los ejemplares. Por esta razón enfatizaron la importancia del aviso inmediato ante la detección de animales varados o flotando muertos y agradecemos el apoyo de todos los integrantes de la Red.
En caso de encontrar un ejemplar de ballena franca varada viva o muerta, avisar de inmediato al Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral a los teléfonos 0280-154554724 ó 0280-154554723, a Defensa Civil al 103 (informa a la Red de Fauna Costera de Chubut), a la Prefectura Naval Argentina al 106 o al cuerpo de guardafaunas.