En el marco de las sucesivas inundaciones que afectan varias provincias argentinas, desde el Ministerio de Salud de la Nación transmitieron una serie de medidas preventivas para aquellas personas que residan en zonas afectadas por inundaciones, durante las cuales “se conjugan causas naturales y humanas”, y agregaron que “entre los factores naturales cuentan los geográficos y los meteorológicos; el aumento de las precipitaciones es otro factor natural que hace que se saturen los reservorios del subsuelo y se eleven así las napas, provocando mayores inundaciones, y por otro lado, la menor altura de la ribera derecha de los ríos Paraná y Paraguay, permite el desborde de las aguas hacia las provincias de Formosa, Chaco y Santa Fe; la Sudestada, con sus fuertes vientos, impide el desagüe de los ríos Paraná y Uruguay provocando inundaciones en la zona del Delta”.
Entre las causas por acción humana, “las inundaciones se producen ante el crecimiento descontrolado de las ciudades, ante el insuficiente y escaso mantenimiento del sistema de desagüe pluvial, el relleno y la ocupación de franjas costeras que dificultan aún más el drenaje, entre otros”, señalaron.
En relación a los efectos de las inundaciones sobre la salud humana, indicaron que “en general, no se registran brotes de enfermedades bien definidas como consecuencia inmediata de las mismas, es de esperar que se produzca un lento deterioro de las condiciones de saneamiento básico de la comunidad” y que “las inundaciones pueden causar un número inesperado de muertes, lesiones o incremento de las enfermedades transmisibles en la comunidad afectada e incrementar el riesgo de trastornos psicológicos, a la vez que, en los casos en los que las inundaciones implican reubicar a las personas, si eso ocurre bajo condiciones de hacinamiento y poca higiene, puede traer aparejadas afecciones, por ejemplo, diarrea aguda, insuficiencia respiratoria aguda, malaria, dengue y leptospirosis, entre otras”.

Qué hacer antes de una inundación

Sobre la serie de recomendaciones por parte de especialistas, a tener en cuenta antes de un evento de inundación, estos indicaron que es necesario “prepararse para elevar aquellos muebles, electrodomésticos, colchones o ropa que puedan verse afectados por el agua”, “recoger la basura, escombros, ramas y hojas de su casa y de la calle para evitar que durante una tormenta, la crecida o lluvias intensas, se tapen los desagües y otras vías de evacuación del agua de su casa”, “sellar posibles filtraciones conocidas con algún material impermeable” y “asegurarse de que todos los miembros de su familia sepan cómo cortar los servicios de agua, luz y gas”.
Por otra parte, en caso de que hubiera alerta declarada, resulta indispensable “mantenerse informado de los avisos de alerta, previsiones o instrucciones que difundan las autoridades municipales o provinciales a través de los medios de comunicación”, “preparar un bolso impermeable que contenga objetos de uso imprescindible para la familia como ropa de abrigo, botas de lluvia, medias, una radio portátil pequeña, y contar con un botiquín de primeros auxilios con medicamentos esenciales para los integrantes de la familia”.
A su vez, sugirieron tener “una provisión de agua potable y de alimentos no perecederos” y “guardar los alimentos en lugares elevados para evitar que el agua los alcance y los arruine”, además de “evitar que niños, personas mayores o con alguna enfermedad o discapacidad queden solos en casa”, “cortar los servicios de agua, luz y gas”, “identificar los lugares altos de su zona, así como los refugios temporales y las rutas para llegar a ellos”, “intentar permanecer lejos de ríos y cursos de agua que ya vea desbordados o que estén en riesgo de desborde” y “tener consigo teléfonos de Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja y Hospitales”.

Precauciones en caso de estar en una zona afectada

En caso de vivir en una zona que ha sufrido una inundación, los profesionales recomendaron, en lugares cerrados como la casa y el trabajo, “evacuar el área crítica y ubicarse en zonas altas o el techo o la planta superior de la vivienda; si no hay posibilidad de acceder a una zona más alta en el propio hogar, no arriesgarse y evacuar a un albergue temporal”.
También, para el cuidado de la salud en la vía pública, indicaron “alejarse de las áreas bajas o propensas a inundarse y caminar por zonas en altura y libres de agua”, o bien en caso contrario, “esperar a que baje el nivel de agua para movilizarse” y “en ningún caso, intentar cruzar a pie una corriente del agua que sobrepase sus rodillas”, para prevenir electrocuciones.
En lo referido al cuidado al conducir, pidieron que no se conduzca el auto por una zona inundada ni se intente sacarlo una vez que el agua ya está en un nivel alto.
“Si un cable de energía cae sobre su auto mientras usted maneja, quédese dentro del vehículo y siga manejando para alejarse del cable; si el motor se para, no apague su auto girando la llave de encendido y apagado, alerte a otras personas para que no toquen el vehículo y llame a la compañía eléctrica de su localidad y a los servicios de emergencia”, sostuvieron, agregando que, para el cuidado del agua, es menester potabilizarla, “hirviéndola durante tres minutos o colocándole dos gotas de lavandina por cada litro de agua y dejar reposar por treinta minutos antes de utilizarla”.