1El 43% de los argentinos desaprueba el primer año de gestión de Macri. La lista de medidas más rechazadas es encabezada por la baja de los subsidios con un 20,2%, seguida por el acuerdo con los fondos buitre, con un 15,8% y la ampliación de la AUH con un 9,6%.
Según una encuesta de Management & Fit realizada sobre unas 2.000 personas, el 43,1% de los encuestados considera que el primer año de gestión del presidente Mauricio Macri fue negativa o muy negativa, mientras que el 25,9 % la encontró positiva o muy positiva. Además, más de la mitad de los encuestados, el 51,6%, considera que el mandatario no está cumpliendo con sus promesas de campaña.
El estudio, publicado el domingo en varios medios nacionales, señala además que en cuanto a las decisiones tomadas, la reparación histórica a jubilados está al tope del ranking de aceptación con un 22,4% de apoyo, seguida por la ampliación de la Asignación Universal por Hijo, con un 13,8% y la baja en los subsidios con un 10,7%.
La lista de medidas más rechazadas es encabezada por la baja de los subsidios con un 20,2%, seguida por el acuerdo con los fondos buitre, con un 15,8% y la ampliación de la AUH con un 9,6%.
Además, el 51,6% de los encuestados señaló que el Presidente no cumple con sus promesas de campaña, contra un 34,4% que considera que lo hace pero de modo parcial. Sólo el 7,3% de los encuestados cree que Macri cumple sus promesas. Dentro de las razones, se baraja que el mandatario no tiene intención de cumplirlas (32%), no sabe cómo cumplirlas (27,4%), no tuvo tiempo para cumplirlas (24,25).
La percepción sobre el futuro y las expectativas se ha modificado. Si en la primera etapa del mandato se mantenía una visión optimista respecto del futuro, ahora los números no acompañan. Según la encuesta, el 40,3 % sostiene que la situación económica del país estará peor o mucho peor “en los próximos meses”, mientras que el 34,9 % sostiene que va a mejorar y el 14,9 % considera que seguirá todo “igual”.

A pura deuda

Como dato relevante que se suma a la percepción sobre el ánimo político, el economista Arnaldo Bocco sumó otro `sentir´popular. Advirtió este domingo que el Gobierno está endeudando al país en unos 200 millones de dólares por día promedio, lo que representa unos 9.000 pesos mensuales por cada familia y agregó que esto “presagia situaciones que la Argentina ya vivió”.
En una entrevista que brindó a la agencia NA, el docente universitario y exdirector del Banco Central expresó que la emisión de deuda externa se convirtió en un “pilar” de la política macroeconómica de la alianza Cambiemos, lo cual es “peligroso a futuro”.
Bocco dirige el flamante Observatorio de la Deuda Externa que lanzó la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET): el primer indicador dice que Argentina emitió en once meses unos 53.527 millones de dólares, entre Nación, provincias y empresas.
“Después del Brexit y de la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, la Argentina tiene que considerar muy seriamente lo que está haciendo. Las políticas que se han tomado en materia de apertura, desindustrialización y pérdida de empleo también generan mayores dificultades”, advirtió el economista.

Tiren un centro…

Por su parte, la industria nacional está casi desesperada, además de decepcionada con Cambiemos. A la quita de los reembolsos por puertos del sur se suman otras medidas que siguen complicando y no inocentemente a la producción.
Por ejemplo, esta semana el ministro de Producción, Francisco Cabrera, que no parece preocupado por los últimos índices del Indec que revelan la peor caída de la actividad industrial en años, ni la sucesión de empresas del sector que están cerrado, ni los reclamos directos que le hicieron los directivos de la UIA en la última reunión de la entidad, y a contramano del discurso oficial que pregona la necesidad de desarrollar las industrias locales, aprobó un nuevo régimen de importación de usados que abre las puertas a un ingreso masivo de una extensa lista de bienes y máquinas que va desde cosechadoras y tractores hasta veleros de competición y equipamientos médicos.

Más decretos

A instancias de su cartera, el presidente Macri suscribió el decreto 1205 por el cual se establece un nuevo mecanismo la importación definitiva de bienes usados a cambio del pago de aranceles que oscilan entre el 6% y el 28%. La medida tomó por sorpresa al sector de los fabricantes de maquinarías agrícolas que este año–gracias a la mejora de ingresos que recibieron los productores agropecuarios por la eliminación de las retenciones—van camino a casi duplicar sus ventas de cosechadoras y tractores.
La decisión de Cabrera sorprendió a los fabricantes y advirtieron que los cambios normativos impulsados por Cabrera apuntan a beneficiar sólo a las grandes empresas con el riesgo de que la entrada masiva de equipamientos usados termine afectando en forma negativa a las industrias y concesionarias locales.
El nuevo régimen facilita no solo la importación de equipos completos y armados, sino que además permite el ingreso de piezas, componentes y hasta contenedores usados de cargas marítimas por considerarlos un “elemento indispensable para la actividad logística”.
Fuentes del ministerio de Cabrera afirmaron que la idea de la resolución -que está acompañada por otras dos- en realidad responde a un pedido de los propios industriales, que necesitan mayor “velocidad” para reequiparse.
El decreto 1205 designó como “autoridades de aplicación” del nuevo régimen a las subsecretarías de Industria y de Comercio Exterior que están bajo la órbita Cabrera. Además creó un nuevo instrumento legal denominado “Certificado de Importación de Bienes Usados” (CIBU) que deberá tramitarse ante la subsecretaría de Comercio Exterior para que después la Aduana convalide el ingreso definitivo de los equipos al país.
Esta jugada para favorecer y agilizar la importación de equipamientos usados se suma a otras dos movidas recientes del área de Producción que también han generado polémica y cuestionamientos.
A mediados de noviembre, el gobierno por medio del decreto 1174 decidió reponer el “régimen de importación de líneas de producción usadas” que la gestión kirchnerista había eliminado a principios de 2013. Con las nuevas reglas de juego, las empresas pueden importar una línea usada de producción completa y autónoma, abonando solo la cuarta parte de los impuestos vigentes.
En tanto, a fines de octubre, desde la cartera de Producción anunciaron que a partir de marzo dejará de correr el arancel del 35% que rige actualmente para la importación de computadoras.
Según advirtió Jorge Cavanna -el titular de la CADIEEL, la cámara que agrupa a las pymes tecnológicas- la baja de aranceles de los equipos informáticos representa “otra mala señal para las pequeñas y medianas industrias argentinas porque pone en riesgo más de 5.000 puestos de trabajo de la cadena de valor del sector porque muchas líneas de producción van camino a desaparecer”. Todas estas cuestiones redondean las dudas que genera el cierre del primer año de mandato de un Gobierno que vuelve a poner en jaque la producción nacional, en contra al discurso entusiasta de campaña que encandiló al poder económico. Habrá que ver…

Fuentes: AF, LPO, NA.