3-jpgEl académico y especialista en temas migratorios analizó los principales motivos que han dado lugar, durante la última década, al incremento en la ola migratoria, tanto en América Latina como así también, en el continente europeo, a raíz de factores como guerras, persecuciones políticas, crisis económica y cambio climático.
1-jpgD’Angelo es docente y dirige el Programa de Responsabilidad Social y Voluntariado de la Justicia en el área de Planificación Estratégica del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires; es licenciado en Administración (UBA) con Posgrado en Gestión Sociourbana (FLACSO), además de conferencista internacional en temas de Responsabilidad Social, Emprendedorismo y Economía Social, con foco en América Latina y el Caribe, así como también Coordinador Ejecutivo del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (Cenarsecs) de la UBA y Coordinador Técnico de la Red de Jóvenes Líderes de UNASUR por la Economía Social y la Integración Regional (FCE-UBA-CAF).

Julián D’Angelo recordó que la política de muros “ya se ha vivido y es como una olla a presión; puede contener la temperatura durante un tiempo, pero luego explota”.

“En el caso del cambio climático, no está contemplado dentro del Convenio de Refugiados de 1951, y en los últimos años, hubo unos 30 millones de refugiados, por cuestiones climáticas”, señaló, al tiempo que analizó cual fuera la principal propuesta de campaña del republicano Donald Trump, y recordó que “es una política que ya se ha vivido, el muro que ya existe en los Estados Unidos, está hace muchísimo tiempo; sin embargo, el narcotráfico lo ha burlado e incluso han pasado droga por túneles que corren por debajo de la tierra”.

Diario: – ¿Qué factores influyeron en el incremento de la ola migratoria durante los últimos diez a quince años? ¿Esto obliga a los países “receptores” a reacomodar su economía y la disponibilidad de recursos para hacer frente a dicha demanda?
Julián D’Angelo: Las causas por las que la gente migra, en el mundo, son variadas. De hecho, el estudio de las mismas afecta la formación de distintas políticas públicas. En la mayoría de los casos, el factor más característico es que el migrante, luego de una determinada cantidad de tiempo, vuelve a su país o región de origen, pero en otros tantos motivos de migración, esto se va complicando cada vez más, situación que revisten los cuadros que requieren una mayor atención, porque implica una relocalización permanente del migrante. En general, el motivo de migración en la era moderna de la humanidad se debe a dos cuestiones básicas; económicas o bien de violencia, ya sea esto represión, guerra civil, persecuciones políticas, entre otras. En los últimos años, se ha profundizado mucho por la cuestión de (la guerra) en Medio Oriente, las migraciones que tienen que ver, justamente, con la inseguridad de los países árabes y aquellos afectados por la denominada ‘Primavera Árabe’, que provocó una inestabilidad en la región, así como también las guerras contra el Estado Islámico, la guerra en Irak, etcétera. Por otro lado, también, en esa región existe una migración interna, que son los desplazamientos dentro de las mismas fronteras, y la externa. En los últimos años, el incremento se dio por ese tipo de migración y por una corriente continua de migración económica dentro de Latinoamérica hacia Estados Unidos, lo cual viene de hace muchos años, así como también de África y Asia, hacia Europa, en relación a la pobreza estructural de tales regiones.

D: – ¿Existen datos concretos al respecto, y en relación a las muertes ocurridas en el marco de los procesos migratorios?
JD: En los últimos años, 50 mil personas murieron intentando emigrar a Europa, algo que el Papa Francisco ha mencionado, por lo menos, en dos ocasiones en distintas Asambleas en las que estuvo, donde habló de cómo las Naciones habían convertido al Mediterráneo en una gran fosa común; después de haberlo dicho, 3 mil personas más murieron en el año 2014, a la vez que, hace muy poco, también hubo un hecho similar, con un barco más (que naufragó en el Mar Mediterráneo). Por eso, la Asamblea de Naciones Unidas viene, de algún modo, a intentar actualizar algunos convenios internacionales, que, por ejemplo, aún no contemplan la migración por cambio climático, dentro de los protocolos de refugiados. Hablamos de dos categorías, migrantes y refugiados. En el caso de los que migran por cuestiones políticas, es mucho más conocido el hecho de que se presentan como refugiados, porque están perseguidos por cuestiones de pertenencia a una determinada etnia, como ha ocurrido en África, o incluso en Latinoamérica, con el caso de la dictadura en Honduras, donde se eliminó a una etnia aborigen de manera completa, a partir de un gobierno dictatorial. En este caso, existe un protocolo para refugiados; sin embargo, en el caso del cambio climático, no está contemplado dentro del Convenio de Refugiados de 1951, y en los últimos años, hubo unos 30 millones de refugiados, por cuestiones climáticas.

2-jpgD: – ¿Hay intentos de incluir la cuestión climática en el Convenio de Refugiados, modificando o actualizando la legislación vigente?
JD: Evidentemente, en este sentido entran en tensión dos derechos. El derecho a la movilidad humana, al tránsito, consagrado por los acuerdos internacionales y basado en la dignidad de las personas, y el otro derecho que tienen los países a administrar sus fronteras. La Asamblea de Naciones Unidas, en muchos casos reflejó un avance; hay más de cien gobiernos que están apoyando una mejor protección de las personas desplazadas por cambio climático; 53 países ya recibieron migrantes afectados por cuestiones ambientales. Uno de los objetivos del desarrollo sostenible es el tema del cambio climático, a través del Acuerdo de París, y la minimización de las condiciones que generan la migración ambiental. Por eso, también es preocupante que, por ejemplo, el triunfo de Donald Trump en las elecciones de los Estados Unidos afecta no solo la migración, por lo que significó su principal muletilla de campaña, que significó el cierre de fronteras y la culpabilidad al trabajador extranjero de los problemas de falta de empleo en Norteamérica, sino también la negación al cambio climático, que es otra de las causas que afecta la migración. Su discurso de campaña, en este sentido, ha sido un círculo vicioso en términos de políticas migratorias, porque rechaza a los trabajadores migrantes y, por otro lado, profundiza las políticas que generan la migración por cambio climático. Anunció, por ejemplo, dentro de los cien primeros días de su gobierno, la reactivación de la industria del carbón y del petróleo, que son los grandes intereses que han financiado y apoyado su campaña.
En cuanto a la movilidad humana, hay muchos países que están detrás de la misma como un derecho, contrariamente a la política de la criminalización del migrante. Pero, en este punto, en Naciones Unidas hay acuerdos que existen, y otros que son difíciles de actualizar o de lograr consensos, producto de esta oleada que se está dando tanto en Estados Unidos como en Europa, de intentar buscar un chivo expiatorio a las crisis económicas, señalando al trabajador migrante.

D: – Si bien la propuesta de construir el muro lindante con México para contener la migración hacia Estados Unidos fue “muletilla” de campaña de Trump, en caso de que se concretara, ¿no podría repercutir económicamente en el país del norte?
JD : Primeramente, hay que dejar en claro que una gran parte de los eslogan de campaña de Trump eran, como bien se dice, de una campaña populista como creo que nunca tuvo Estados Unidos, por lo menos en los últimos años. En cuanto al muro, y esto hay que desmitificarlo, no es un tema nuevo. Mitt Romney, en la última campaña como rival de Barack Obama, había propuesto extender el muro existente de los 600 kilómetros a los 3100 kilómetros de la frontera total, esto ya era una propuesta de campaña de los republicanos desde hace varios años. Lo irónico de todo esto es que la migración actual, entre México y Estados Unidos, prácticamente es nula, y hoy el país que más deporta inmigrantes ilegales no es Estados Unidos, sino el propio México, que deporta más inmigrantes que los mexicanos que migran a los Estados Unidos, por toda la migración de los países centroamericanos. Estos últimos van subiendo, y México los frena antes de que lleguen a los Estados Unidos. Incluso, desde Naciones Unidas buscan poder dar una importancia a las políticas en contra de las redes de trata y tráfico de personas, por ser su accionar un delito. Muchas veces, ha pasado (que dichas redes) dejan a los migrantes en el propio territorio de los Estados Unidos. Incluso, en relación a la frontera entre Estados Unidos y México, gran parte de los negocios norteamericanos están del lado mexicano y viceversa; la principal planta de producción de cerveza Heineken, por ejemplo, está en Chihuahua (MX), y en algunos casos, los propios “coyotes” (termino endilgado a los traficantes de personas) dejan a los migrantes del lado mexicano y les dicen “esto es Estados Unidos”, y luego, esta pobre gente que ha dado todo su dinero para poder llegar a los Estados Unidos, termina siendo deportada por México.

D: – ¿Cómo afecta la cantidad de inmigrantes, legales o ilegales, de manera positiva o negativa a la economía norteamericana?
Actualmente, hay muchísimos mexicanos en los Estados Unidos y desde ese país han reconocido que estos han hecho al Producto Bruto Interno norteamericano, pagando aportes jubilatorios, incluso con los mexicanos que se han vuelto a vivir a México. En Norteamérica, hay industrias enteras que no se podrían cubrir si no fuera por la inmigración; por ejemplo, la construcción, el personal doméstico, e incluso, sacando el tema de la inmigración ilegal, ya que Trump habla de una economía de fronteras cerradas, hay ramas enteras de industrias tecnológicas donde Estados Unidos cubre los empleos con profesionales de la India y otros países, porque tiene serios problemas en la formación profesional.

D: – En algunos países, ya existen muros que buscan frenar la ola migratoria. En la práctica, ¿cumplen su cometido, o su utilización se basa más en una cuestión de discurso político?
JD: Los expertos en migración han listado unos 50 muros en todo el mundo; en los últimos años, se han visto los casos de lo que significó Hungría y Turquía, este último, donde su actual presidente (Erdogan) amenazó a Europa con que va a abrir sus fronteras para dejar entrar a todos los migrantes de África y Asia que tiene retenidos dentro de su país. En cierta forma, la política de muros ya se ha vivido, y es como una olla a presión. Durante algún tiempo, puede contener el calor y la temperatura, pero por algún lado explota, y ahí nos referimos a todas las muertes que ocurren en el Mar Mediterráneo. El muro que ya existe en los Estados Unidos, está hace muchísimo tiempo; sin embargo, el narcotráfico lo ha burlado e incluso han pasado droga por túneles que corren por debajo de la tierra. En nuestro país, también nos pasa a raíz de las fronteras extensas que tenemos. Pero, realmente, se trata de la fuerza de la vida en términos de corrientes migratorias, como les pasaba a los alemanes orientales, que llegaban a Berlín Occidental, y a pesar de los ataques y la persecución de la Policía Secreta, un montón atravesaron ese muro.