entrevista-energia-solar-1El presidente de la empresa de energía Hissuma Solar, Pablo Grecco, trazó una perspectiva positiva en cuanto a la utilización de energía solar, en el marco de un escenario complejo en cuanto a la disponibilidad de recursos y un mercado que, según precisó, se encuentra en “situación cero” en el país.
Sobre esta línea, se refirió a la carencia de legislación concreta para la utilización, de manera residencial, de paneles de energía solar, aunque vaticinó que se avizora un horizonte positivo “dentro de, aproximadamente, dos años”, y remarcó la importancia de la difusión, incluso desde autoridades nacionales, de información para concientizar a la población sobre el uso de dicho recurso.
“Vemos que hay mucho interés, en este último tiempo, de lanzar lo que es la parte de energía renovable; hay mucho trabajo por hacer y, obviamente, en la ansiedad y las expectativas, uno quiere que las cosas marchen siempre más rápido de lo que lo hacen, pero todo tiene un tiempo”, expresó el titular de la empresa.

P: – ¿Cuál es el panorama actual en el país, respecto de la energía solar como recurso? ¿Hay posibilidades de que se extienda su utilización?
Pablo Grecco: A nivel mundial, si bien la carrera empezó hace unos siete años, comercialmente empezó cerca del año 2000. Si uno observa las curvas de instalaciones, las mismas empiezan a dispararse exponencialmente cerca de ese año; sin embargo, en Argentina estamos en “situación cero”, porque consideramos que el mercado todavía no empezó. En el ámbito empresarial, nuestras ventas crecen al doble de volumen todos los años, y este se van a triplicar o incluso cuadruplicar, y si bien venimos creciendo mucho, el mercado no empezó decididamente.

P: – ¿Qué factor influye en que el mercado aún no haya dado su “puntapié inicial”?
PG: Esto se debe a algunas cuestiones políticas, desde el punto de vista que en los últimos 15 años se ha elegido el subsidio de fluidos, lo cual hizo que, ante una energía muy barata, la gente no se preocupara. En segundo lugar, hay una falta de legislación al respecto. Si una persona se decide a colocar un panel en su casa, por ejemplo, se encuentra con barreras. Pero el problema esencial es el desconocimiento de la gente sobre el tema.

P: – Es decir, una cuestión cultural.
PG: Sí, porque cuando uno va a comprar un producto, primeramente, debe cerciorarse bien respecto de cómo funciona, de que la tecnología sirve. Nosotros llevamos trabajando en la parte solar, a nivel mundial, desde hace casi 17 años, y en Argentina cerca de seis, y en mi opinión, el principal impedimento por el cual la gente no pone un termotanque solar en su vivienda, es por desconocimiento, ya que surgen dudas como, por ejemplo, si el mismo será efectivo o bien si se podrá bañar en un día nublado. Ninguna de esas cuestiones tiene que ver con la legislación, sino con la difusión, y en lo que estamos trabajando desde hace años, a la vez que lo que le venimos pidiendo a los gobiernos, es difusión respecto de los sistemas (de energía solar), ya que estamos seguros de que hay un futuro promisorio para esto.

P: – Recientemente, desde el Ministerio de Energía trascendió la propuesta de que los hogares particulares, a partir de la utilización de paneles solares, puedan “vender” electricidad a la red, generando cierta rentabilidad a partir del uso responsable de la energía. ¿Qué opinión le refiere este esquema?
PG: Cuando comienza la energía solar, en la mayoría de los países, siempre se hace con un plan de estímulo. El mismo es un plan en el cual a la persona se le paga más por la energía generada, que por la consumida, lo cual trae aparejada una ventaja. Eso es bueno durante un tiempo, pero nada más, porque sino, después generan un subsidio que se constituye como un costo innecesario para el Estado.

P: – ¿Es competitiva la energía solar en comparación a otros tipos de energía?
PG: Definitivamente. Hoy se puede comprar con el carbón, el fuel oil y otras energías con la energía solar y la eólica, y nos damos cuenta de que son baratas y competitivas por sí mismas. Desde el punto de vista práctico, es necesario que la gente tenga un incentivo para que el mercado despegue, y eso se da a través de un plan de estímulo. Hay algunos planes ya vigentes a nivel provincial y no nacional, por ejemplo, en las provincias de Salta y Santa Fe, donde hay planes de testeo, los cuales todavía tienen algunos problemas, al tiempo que hay algo que no acompaña, y esto es la falta de financiación, algo clave para este tipo de mercado.

P: – ¿Esta falta de financiación se refiere al sector público, el privado o ambos?
PG: En realidad, hablo de planes de financiación abocados a este tipo de industria. Por ejemplo, existen planes de financiación para celulares por una determinada cantidad de meses y promociones de cuotas sin interés, es decir, préstamos subsidiados para ese tipo de productos, y la idea es que haya algo parecido, para que la persona pueda ir pagando su sistema solar con lo que va ahorrando. Por ejemplo, con un termotanque solar, un plan como el “Ahora 12” sería muy interesante, ya que, desde ese punto de vista, se podría obtener una financiación gratuita en un producto que se paga en seis meses. En lo que hace a un sistema solar fotovoltaico, se necesitarían más años, por lo que sería necesario un plan de financiación un poco más largo. Eso haría que el mercado dispare de forma interesante.

P: – Sin embargo, los costos para la instalación de un sistema solar particular, ascienden a montos que implican una importante inversión, en algunos casos de hasta los 70 mil pesos. ¿Esto es lo que un individuo debería invertir para utilizar energía solar en su vivienda?
PG: Eso depende de lo que se quiera hacer. En lo referido a sistemas domiciliarios para la red argentina, tenemos que pasar a sistemas que tengan, por ejemplo, la capacidad de tener un sistema de almacenamiento. Nosotros, por ejemplo, tenemos sistemas solares que arrancan en los 36 mil pesos, que incluyen los paneles, un inversor y un banquito de baterías. Lo que se va a generar con un sistema tal es, aproximadamente, unos 2.5 kilowatts hora-día, en el caso de la provincia de Buenos Aires. Una vivienda pequeña consume entre 6 y 7 kilowatts hora-día; pero, en tal caso, a la persona se le está ofreciendo un sistema que no solamente le ahorra energía, sino que le permite respaldo en el caso de que se corte la luz, para mantener, por ejemplo, heladeras, iluminación, una computadora o un televisor, durante unas cinco horas. Para mí, esa es la solución en la ciudad de Buenos Aires y en el país. Existen zonas donde la luz no se corta nunca, pero en la provincia y, principalmente, en la ciudad, el problema es grave. A su vez, en provincias como Misiones y Corrientes, el tema es dramático. Entonces, hablamos de un sistema que estabiliza la red, que da respaldo en el caso de cortes o micro cortes y que genera ahorro. Ese sistema parte de los 36 mil pesos, pero hay muchas opciones, que van a depender de la necesidad del usuario. En mi opinión, los sistemas domiciliarios tienen que ir a sistemas con ‘backup’ (respaldo); para los industriales y comerciales grandes, ya tendríamos que hablar de sistemas de inyección, que son de ahorro únicamente.

P: – ¿Cómo es el abordaje comercial, desde Hissuma Solar, en cuanto a los particulares que buscan instalar un panel solar en su domicilio?
PG: Si bien tenemos venta minorista, no realizamos instalaciones, trabajamos a través de una red de distribuidores, en la que tenemos alrededor de unos 200 en todo el país, y hay unos 300 queriendo ingresar, que se dividen en distribuidores industriales, comerciales, residenciales, y trabajamos también con red de instaladores. Si la obra es grande, podemos hacer la instalación, pero sino, lo hacemos a través de una cadena de distribución, porque para llegar a todo el país de manera eficiente, conjugado a las necesidades de muchas ciudades, es necesario realizarlo con gente local.

P: – ¿En los últimos años, la gente se ha informado más respecto de este tipo de energía y las posibilidades de utilizarla como recurso diario?
PG: Uno se da cuenta de que la gente tiene más conocimiento, porque anteriormente, las preguntas y dudas que tenían eran muy básicas. Hoy, la pregunta es más específica, hay cierta información en la mayoría de los casos y se nota que la gente tiene más conocimiento. Por eso apuntamos a que, dentro de tres o cuatro años, realmente entiendan el tema de manera específica. Lo mismo ocurre con la tecnología, como por ejemplo cuando se hablaba de ‘Bluetooth’ y casi nadie sabía de lo se estaba hablando, y en la actualidad la mayoría sabe para qué sirve. Exactamente lo mismo va a pasar con la energía solar, y la curva de aprendizaje es muy rápida.

D: – ¿Han dialogado con autoridades nacionales en lo relativo a la legislación? ¿Qué debería darse a nivel legislativo o bien en el ámbito de las políticas públicas para incentivar el uso de la energía solar?
PG: Nosotros trabajamos activamente dentro de la Cámara Argentina de Energía Renovable (CADER), y las vinculaciones surgen a partir de la misma. Si bien nosotros tenemos vinculaciones específicas con provincias, municipios y demás, generalmente la misma se está llevando a través de la Cámara. Vemos que hay mucho interés, en este último tiempo, de lanzar lo que es la parte de energía renovable; hay mucho trabajo por hacer y, obviamente, en la ansiedad y las expectativas, uno quiere que las cosas marchen siempre más rápido de lo que lo hacen, pero todo tiene un tiempo. Pensamos que, para que estos sistemas comiencen a aplicarse en forma masiva, quedan unos dos años por delante, porque primero se necesita la legislación, luego la reglamentación y, posteriormente, la burocracia, administrativa o gubernamental. Por ejemplo, si uno tuviera hoy la posibilidad de inyectar energía a la red, habría que especificar cómo es ese trámite, adonde hay que ir, que se tiene que hacer, y de eso aún no hay nada. Hoy en día, por ejemplo, no hay certificaciones para este tipo de cuestiones, por lo que hay que avanzar en toda una cadena, que creo que por lo menos llevará dos años. Sin embargo, estamos mucho más cerca de antes. Lo bueno de esto es que, a pesar de que las cosas no están afianzadas a nivel legislativo, el mercado va respondiendo y creciendo de manera fuerte, beneficiando a todo el mundo. Por un lado, al Estado, porque le hace ahorrar dinero en combustibles o energía que no tiene, y al usuario, porque le hace ahorrar dinero y tener sistemas más estables; a la comunidad, porque son sistemas que no contaminan, y cuando se tiene algo con un beneficio general, es difícil que las cosas salgan mal, eso es lo que sucede a nivel mundial.

D: – ¿Cómo se abordaría el incentivo al uso de la energía solar en ciudades, como por ejemplo Puerto Madryn, donde las cooperativas proveen dicho servicio, sin generar un perjuicio económico?
PG: En primer lugar, hay que remarcar que se trata de servicios complementarios, nosotros no decimos nunca que el usuario tiene que desconectarse de la red, porque la necesita. El tema es que las redes tienen que hacerse más eficientes, y en muchas cooperativas, el servicio es deficiente, con cortes, energía cara, falta de respuesta, etcétera. La cooperativa tiene, también, la forma de desarrollar la energía solar; hoy en día, una cooperativa compra energía mayorista o en diferentes usinas. Por supuesto, puede tener su propia usina solar, de modo que pueda generar su propia energía para poder venderla. Por otra parte, a lo que vamos a nivel mundial es a que todos seamos “prosumidores”, una palabra nueva que significa “productores” y “consumidores”, ya que estos van a producir energía y consumirla, al punto que entre varios “prosumidores”, probablemente se intercambie la energía, compartiéndola; de este modo, uno le va a facturar a la red y ésta a uno, generando un sistema de “clearing” y compensaciones. Hacia eso vamos y es inevitable; redes eléctricas inteligentes y cuestiones que tienen que ver con descentralizar las generaciones. No se van a eliminar las grandes centrales, sino que van a convivir con los sistemas de generación doméstica.