1La Pedagogía Waldorf nació en 1919 en Stuttgart, Alemania, luego de que Emil Molt -propietario de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria- convocara a Rudolf Steiner para que ofreciera charlas a los obreros, en un contexto de profunda crisis mundial.
Este desprendimiento de la Antroposofía, que tiene como objetivo formar al ser humano desde el desarrollo de todas sus capacidades para que pueda usarlas positivamente en el mundo, posee una antigüedad de 73 años en nuestro país y, además de estar avalado por el Ministerio de Educación de la Nación, ha sido recomendado por la UNESCO como pedagogía que apunta a la integralidad del hombre.
Gabriel Castello, Médico Psiquiatra y socio fundador de la Asociación Sin Fines de Lucro, El Lucero, dialogó con El Diario de Madryn, ofreciendo detalles sobre este método de enseñanza tan revolucionario como imprescindible para el desarrollo de las nuevas generaciones.

Diario: ¿Qué es la Pedagogía Waldorf?
Castello: Es el desprendimiento de un movimiento iniciado entre los Siglos XIX y XX, llamado Antroposofía -sabiduría del hombre-. El Doctor en Filosofía, Rudolf Steiner, fue quien creó esta escuela de autoconocimiento como síntesis del desarrollo espiritual de Oriente y Occidente, pero con entidad propia.
Steiner llegó a ser una persona muy importante dentro de la Escuela Teosófica, pero debido al momento histórico imperante, tomó la decisión de desprenderse de la Teosofía para ubicarse del lado de la necesidad del hombre y ya no en el plano ideal. Lo que él manifestaba era que esta idea debía ser absolutamente real, que Dios vive en nosotros, que está detrás de lo que vemos y que era importante crear una escuela que enseñara al hombre a encontrar a Dios en todas las cosas: un trabajo de conocimiento de sí mismo capaz de unir el macro cosmos con la entidad humana.

D: Es decir que esta idea de Dios no es la que pregona la iglesia.
C: Esto no tiene nada que ver con la iglesia y yo siempre marco esta diferencia: el hombre es, esencialmente, espiritual y las religiones son una manifestación cultural de la necesidad espiritual del hombre. La Antroposofía apunta a la espiritualidad, no a la religiosidad. Desde ahí, todo lo que fue tocado por Steiner fue revivido, transformado, y por eso hablamos de una revolución silenciosa. Algo sucedió en esa época, pero veremos sus consecuencias en el futuro.
D: ¿Por qué considera que recién hoy el común de la gente comienza a hablar de la Antroposofía?
C: Creo que la Antroposofía no es tan conocida, como sí lo es su consecuencia, aquello que renovó en las ciencias con la Pedagogía Waldorf. No quiero ser mesiánico, pero pienso que la humanidad necesita cultivar un aspecto espiritual en la vida para evitar que se vacíe, tal como lo adelantó Friedrich Nietzsche cuando desarrolló el concepto de nihilismo, cuando hablaba de esta ausencia de valores con su conocida frase…

D: “Dios ha muerto”
C: Bueno, eso es muy significativo porque determina que grandes sectores de la humanidad niegan algo esencial de sí mismos, aun cuando la necesidad existe. Y de todas las ciencias, la Pedagogía es la más sensible porque uno contacta con el mundo espiritual a través de su hijo. Esa inocencia, ese despertar al mundo, ese deseo de saber, esa ética natural que trae el niño consigo, conmueve al padre y ese padre quiere lo mejor para su hijo. Lo que pasa es que, muchas veces, no comprende que lo mejor para su hijo es que él se transforme en alguien digno de ser imitado, en lugar de entregárselo a otra persona para que lo eduque. Ese padre tiene una responsabilidad primaria para lograr que su hijo no pierda aquello que trae desde su nacimiento.

D: Entonces, el punto de partida es comprender que ese chico ya posee el conocimiento y uno, simplemente, lo acompaña en su descubrir.
C: Digamos que ese chico tiene la predisposición, pero necesita alguien que lo acompañe para que ese libro vacío se vaya llenando, pero desde sí, desde su propio interés y no desde lo que yo quiero que él aprenda. Al mismo tiempo, tiene que existir una formalidad. Es importante aclarar la Pedagogía Waldorf amplía la pedagogía, no la combate ni la ataca. Nace del conocimiento del hombre y se estructura de ese modo: los primeros siete años se centran en el cuerpo y los segundos siete años en el alma, de manera tal que ese chico llegue en los terceros siete años a la espiritualidad. Después, tiene todo el camino para elegir lo que él quiera.

D: ¿Cómo son esas distintas etapas?
C: En los primeros siete años aprende por imitación, pero no de espejo -yo escribo, él escribe-, sino de la intención, del estado de ánimo de sus padres, del contexto en el que se mueve, de aquello que es importante para esa familia y de los valores morales en juego. En los segundos siete años se cultiva su imaginación, que no es lo intelectual en sí mismo, sino la capacidad de desarrollar conocimiento en función de la imagen, de los distintos puntos de vista de un mismo objeto. El aprendizaje es una vivencia: hay que vivirlo. Por eso hay arte, ritmo y es fundamental la alimentación.

D: Hay un cambio de paradigma y un trabajo fuerte con la familia. Ya no es el padre que deja al chico en la escuela y después lo pasa a buscar.
C: Es que se pretende todo lo opuesto. Steiner daba conferencias a los obreros porque tenía una concepción de la sociedad que parte del ser humano y de lo que llamó la “triformación del organismo social”, que es un movimiento natural. Entonces, si uno ayuda a un chico a que se desarrolle en todas sus potencialidades, pero luego no le brinda un medio que lo cuide y le permita fortalecerse, es como tirar un bebé a los leones. Así, la familia tiene que transformarse en función de los conceptos de la Pedagogía Waldorf y esto, a su vez, permitirá la construcción de una sociedad más honesta, realmente capacitada, comprometida, con valores morales y espirituales verdaderos, que es todo lo que dice Nietzsche que se perdió en el Siglo XIX.
Esto es importante decirlo: el colegio verdaderamente Waldorf lo hacen los padres. Está fuera del sistema, es autogestivo y de formación permanente entre papás y maestros, todos en función del niño. Por otro lado, ningún maestro Waldorf es puramente Waldorf. Primero tiene que hacer su formación y después especializarse.

D: ¿Conoce adultos que hayan sido íntegramente educados en escuelas Waldorf? ¿Cómo son?
C: Sí, siguieron su destino. Muchos están relacionados con la Antroposofía de una u otra manera: algunos son médicos, otros son agricultores o artistas. Pero tienen esta capacidad plástica de resolver sus problemas. Es algo envidiable. Sin embargo, hay algo que aparece menos en ellos: el miedo. Y esto se debe a que se desarrollaron de manera segura.
Partamos de la base que el concepto se aprende jugando. No se dictan cinco materias en un día sino, quizá, en dos semanas, rítmicamente: toda la escuela es un respirar, concentrada en una actividad por expansión, como inspirar y expirar. Porque uno tiene que seguir el hilo de un concepto para llegar a una conclusión y un chico necesita un tiempo para metabolizar lo que aprendió. Se cierra un capítulo y se abre otro capítulo de otra materia, pero no es que se la abandona, sino que se va regresando sobre los temas. El fin es generar un interés en la persona: que se interese por el mundo. Aprender es descubrir, no incorporar un concepto a la fuerza para cumplir con una nota porque lo que se evalúa es su desarrollo. Un chico que no puede aprender, tiene alguna dificultad. Entonces, se aborda la dificultad hasta que pueda aprender. Se sigue el ritmo de la educación formal -se pasa de grado en grado-, apuntando a los mismos contenidos, pero con una metodología diferente.

D: ¿Usted llego a la Antroposofía a través de la Psiquiatría o fue al revés?
C: Yo conocí la Antroposofía a los veinte, pero sentía la necesidad de hundirme en la ciencia natural. Hice mi carrera de médico, de especialista y después entré a la Antroposofía más formalmente porque la medicina antroposófica es la expresión del arte de curar y si yo no sé cómo funciona la medicina alopática, no puedo ampliarla. Hoy, estoy en el tercer año del Seminario Internacional de Medicina Antroposófica y la practico.
Me parece que lo mejor que podemos hacer es preocuparnos por los niños, que están completamente indefensos frente a un capitalismo que avanza sobre ellos de una manera devastadora, sin que sus padres se den cuenta. Los chicos se enferman por el tipo de alimento que consumen, por la cantidad de medicación o por el trato que reciben. Es un momento que hay que cuidar mucho porque de eso depende el desarrollo de toda una vida.

D: ¿Y cómo sería un mundo integrado únicamente por personas educadas bajo esta Pedagogía?
C: Un mundo más feliz. Necesitamos un ser humano que tenga la capacidad de resolver los problemas que se aproximan y para eso tenemos que lograr que, al menos un sector de la sociedad, pueda transformar lo malo en algo bueno, en salud mental, física y espiritual.