r8Arrancando la temporada en el banco de suplentes, Maximiliano Badell supo ganarse un lugar en la formación titular de Guillermo Brown a fuerza de buen juego y goles, finalizando el torneo como el goleador del equipo. Tímido, reservado y apasionado por el fútbol, el socio de Víctor Piriz Alves en la delantera expresó que todo se dio como lo planificaron desde el inicio del campeonato, y si bien no todos los puntos quedaron en casa, la Banda realizó una muy buena performance.

En tal sentido, el goleador destacó que el desarrollo del Torneo Federal A no fue amistoso para ninguno de los equipos que integran la zona, ya que aquellos conjuntos que se postulaban como serios candidatos al comienzo también dejaron puntos en el caminos. “Nosotros tuvimos una derrota con Belgrano y luego una seguidilla de tres empates seguidos, lo cual nos dejó un poco perdidos, supimos darlo vuelta. No se le hizo fácil a nadie, y en la segunda ronda los resultados nos favorecieron a la CAI y a nosotros por eso pudimos alejarnos del pelotón” destacó.

Al momento de analizar la derrota con Deportivo Roca, último rival contra quien consiguieron el ascenso, Badell manifestó que se había arrancado de muy buena manera y luego el equipo comenzó a quedarse, haciendo de los partidos con Roca y Cipolletti los encuentros peores disputados. “Con Deportivo Roca tocamos fondo, ahí tuvimos que hacer un clic porque se nos venía el clásico, y era salir a dejar todo en 7 partidos o nos olvidábamos del objetivo, ya que todos los equipos se nos habían acercado y habíamos perdido la punta” explicó, afirmando que ganar el clásico y luego conseguir una victoria en condición de visitante les dio mucha fuerza anímicamente.

“Dale, entrá, no seas mala” le dijo Maxi Badell a la pelota que en el 2011, usó Brown en su primer ascenso a la Primera B Nacional. Y le hizo caso, ya que “el enano” marcó el tercer tanto de la victoria browniana ante Deportivo Roca.

Serenidad Goleadora

A diferencia de muchos de sus compañeros, Maxi Badell se mostró muy sereno durante la semana previa al último partido del campeonato. En tal sentido, afirmó que la ansiedad comenzó a aparecer el día sábado, porque los días anteriores estuvo muy tranquilo, mirando futbol y pensando en la posibilidad de marcar el gol que le dé la posibilidad a Brown de quedarse con el ascenso al Nacional B.

“Traté de distraerme lo que pude, y si bien no hubo nerviosismo, si muchas ganas de que comenzara el partido. Me imaginaba a todos festejando y esperando que se me diera la posibilidad de convertir” señaló, afirmando que no es cabulero ni de hacer promesas previo a una situación límite como la posibilidad de ascender. “Tenía pensado hacerme un tatuaje con mi señora, por lo que ahora voy a tener que hacerme dos, uno con ella y el otro con la fecha del ascenso” afirmó entre risas y alegrías.

Goles son Amores

Badell se erigió como el goleador del campeonato para el conjunto de la banda azul, en un plantel donde debe competir por un puesto en el ataque nada menos que con Cristian Girard y Piriz Alves, dos experimentados goleadores, de los cuales resaltó la humildad y todo el aprendizaje que se desprende de los entrenamientos junto a ellos. “La verdad es que nunca me imaginé ser el goleador. Se fueron dando los goles, y tengo que decir que ‘Piriz’ me ayudó mucho porque como es figura arrastra muchas marcas y descuidan al resto” destacó.

“A veces charlamos y me dicen ‘enano definí de tal manera’ o que acomode el cuerpo de tal forma, que no me apure ante determinadas jugadas y ese tipo de cosas. Uno los escucha porque ellos tienen mucha experiencia y siempre se aprende” dijo, afirmando que encontró en Piriz Alves a un jugador sumamente profesional y un líder positivo para el grupo, añadiendo que luego del partido contra la CAI lo felicitó porque había realizado un encuentro extraordinario.

A punto de tirar la toalla

Analizando su carrera futbolística, el delantero browniano afirmó que no todos los momentos fueron color de rosa. Sus inicios estuvieron marcados por un magro deseo de estudiar, lo que lo llevó a inclinarse por el balompié. Desde allí comenzó en Estudiantes de La Plata, con buenos rendimientos que lo llevaron a las selecciones juveniles, y si bien no jugó mucho tiempo en primera división el único partido que jugó pudo dejar su sello en la red, allá por el 2007 cuando poseía 18 años, compartiendo plantel con Juan Sebastián Verón, Enzo Pérez, Andújar… y demás.

“En mi paso por Platense no me fue tan bien, y cuando retorné a Estudiantes tenía 20 años y no me dejaron jugar más en reserva por lo que decidí irme. Tras ello anduve girando por Costa Rica, Chile, Uruguay e indonesia, donde no entendía nada porque encima tenía un técnico alemán y un traductor que hablaba en inglés. Jugué dos amistosos, y en las charlas técnicas me sentaba atrás de todos los chinitos y como no casaba una me fui” afirmó.

En su paso por Indonesia, Badell recuerda lo sofocante del calor, por lo que necesitaba ingerir agua constantemente, mientras que sus compañeros lo miraban extrañados. “Ya en el micro iba en cuero, me tiraba agua y los demás como si nada me miraba y me preguntaban si tenía calor, yo me estaba muriendo” contó, añadiendo que luego pasó por Cambaceres, lugar donde lo conoció a Ricardo Kuzemka, quien lo convocó para jugar en Brown, momento en el que se encontraba cansado de tantos viajes y de no tener buena suerte, destacando que antes de ese llamado estuvo a punto de abandonar la profesión.